EL VELO

No existe claridad de su origen, al parecer greco – romano hacía parte del vestuario en la antigüedad y se hacía uso de él en danzas y procesiones, era una especie de gran capa que envolvía el cuerpo y ocasionalmente la cabeza y parte del rostro, según describe la doctora Frieslander de la universidad de Tel Aviv en su disertación The Mantle Dancer in the Hellenistic Period. Aunque también se pueden encontrar danzas del velo en el Norte de África, Azerbaijan, Turquía y Rusia.

El velo es un elemento de suavidad y sutileza. Se juega con él, cubriendo y descubriendo partes del cuerpo, realizando infinidad de giros y aprovechando su transparencia. Danzar con el velo requiere de habilidad, fuerza y a la vez una profunda sutileza. Significa el velar (el secreto, lo que reservas) y develar (lo que muestras al mundo).
En Egipto las bailarinas hacen uso de él de manera breve, solo en la entrada o introducción de la canción, en el Líbano lo usan en toda la canción realizando giros y figuras.

Si bailas danza árabe seguramente te preguntarán por la Danza de los 7 velos. Pues existen diversas historias que se han tejido alrededor del velo. Una de ellas es la historia de Ishtar (Mesopotamia) o de Astarte (Babilonia) en la que cuenta que Tamuz, pierde la vida, y fue llevado al reino de Hades, al submundo. Pero el amor de Ishtar por Tamuz era tan profundo que Ishtar decidió también ir para el reino de Hades. Con pasión y determinación, ella cruzó los siete vestíbulos del submundo, y en cada uno de ellos ella dejaba una de sus pertenencias: una prenda.
Otra historia es la de Salomé la bailarina, una historia bíblica que fue llevada al cine y Hollywood inmortalizó la danza de los siete velos, con la bella actriz Rita Hayworth en el papel de Salomé.

La Danza de los 7 velos tambiénn se asocia con la Danza Kundalini Shakti o movimiento serpentino que activa los 7 chakras. La danza de los 7 velos tal vez sea una fantasía, pero perdura a través del tiempo, en la imaginación y la memoria colectiva.

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